Las Google Glass no están muertas: siguen muy vivas en algunas plantas industriales

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Han pasado más de dos años desde que las Google Glass dejaran de venderse en el programa Explorer, y aunque los responsables de la empresa han afirmado después que el proyecto no se había abandonado, hemos recibido muy pocas noticias de una potencial nueva versión de las gafas conectadas de este gigante tecnológico.

Sin embargo las Google Glass no están del todo desaparecidas: su utilización en entornos de trabajo especializados parece haber sido toda una revolución para algunos flujos en los que poder contar con acceso a las prestaciones de este dispositivo es crucial.

Perfectas como instrumento de trabajo en modo "manos libres"

Una planta de fabricación de tractores y equipamiento agrícola tiene a 100 empleados usando las Google Glass, y para ellos la productividad se ha incrementado de forma notable.

Se trata de la empresa AGCO, que tiene su sede en Atlanta pero que cuenta con factorías en un buen número de países del mundo en las que fabrica tractores. En la que tienen en la ciudad de Jackson, en Minnesota, esos empleados revelan cómo "tardas un tiempo en acostumbrarte a ellas, pero una vez lo haces, son fabulosas".

"No tengo que dejar mi área de trabajo para ir a ver el ordenador cada vez que necesito buscar algo", explicaba Heather Erickson, una de las empleadas que está en la cadena de montaje de los tractores que fabrica esta empresa. Las Google Glass le permiten escanear el número de serie de la pieza en la que está trabajando, lo que permite acceder a manuales, fotos o vídeos que necesite ver, además de dejar notas para el siguiente turno si es necesario.

Para los responsables de este ciclo de trabajo, las Google Glass "han cambiado las reglas del juego", y por ejemplo las evaluaciones de calidad se realizan un 20% más rápido, además de ayudar a la formación de nuevos empleados. Antes usaban tablets, pero como explicaba Peggy Gullick, una de las directivas de la empresa, "teníamos un montón de tablets, pero se rompían cuando se caían al suelo. Y los tractores son máquinas muy altas de las que te subes y bajas, así que buscábamos una solución que ofreciese a los empleados más información de forma más eficiente".

Vía | NPR
En Xataka | Unas nuevas Google Glass están siendo "silenciosamente" distribuidas en entornos de trabajo

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Javier Pastor

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Intel, Optane y las medias tintas: ¿solucionan estas memorias algún problema actual?

La presentación de la nueva familia Optane de unidades de memoria llega tras años de desarrollo y la promesa de enterrar al disco duro tradicional. De hecho Intel parecía indicar que sus memorias no volátiles 3D XPoint podrían incluso ponérselo difícil a los exitosos SSD. Las cosas no están tan claras ahora que las primeras unidades han llegado tanto al mercado empresarial como al mercado del usuario final. Al menos en el segundo caso nos encontramos con unidades pequeñas y cuyas ventajas, por mucho que lo diga Intel, no dejan entrever ninguna revolución en el mercado actual. Parece más bien que Intel se quiere inventar una solución a un problema que (ya) no existe. Cacheando que es gerundio Los propios ingenieros de Intel plantean su solución para usuario final como una solución para actuar como caché de un sistema de almacenamiento tradicional más amplio gracias a los controladores Rapid Storage Technology. Eso plantea algunas barreras, como el hecho de estar soportado solo en Windows 10 64 bits y solo para la partición de arranque. Eso implica que estas memorias Optane de 16 (44 dólares) y 32 GB (77 dólares) para usuario final —el cuento podría cambiar para las unidades empresariales— están orientadas a servir como "aceleradoras" para que el sistema operativo y las aplicaciones más frecuentemente usadas vayan más fluidas. Aunque como indican en AnandTech los rendimientos en lectura son fantásticos (1.200 MB/s) las cosas empeoran claramente en escrituras (280 MB/s), pero es cierto que esa orientación al cacheo de operaciones frecuentes hacen que ese desequilibrio no sea tan importante. Bienvenidos a un nuevo término: profundidad de cola Para defender la validez de la idea, en Intel nos hablan de un término que se había manejado poco en análisis técnicos: la profundidad de cola (Queue Depth, QD), que indica el número de peticiones pendientes de entrada/salida (E/S) que se pueden "encolar" al mismo tiempo en un controlador de almacenamiento. Como explican en LegitReviews, Intel proporcionó una serie de estudios en las que se evaluaba en qué tipo de profundidad de cola estaban distintos tipos de aplicaciones y operaciones, y en esa gráfica se demostraba que las profundidades de cola bajas eran mucho más importantes que las altas en la mayoría de operaciones de lectura y escritura. A lo largo del tiempo, revelaban los estudios de Intel, la mayoría de las operaciones se situan entre las QD1 y las QD4. Ahí es donde está el verdadero beneficio de las memorias Optane: se portan fantásticamente en esas QD bajas, frente a un disco duro que sufre ante esas situaciones. Por esa razón Optane tiene sentido para Intel en esos escenarios en los que según Intel se pueden lograr hasta 14 veces los rendimientos de unidades tradicionales, y que también son superiores a los SSD convencionales e incluso a las atractivas unidades M.2 NVMe. Cuidado: esto son datos de Intel, y hasta que se pueda evaluar el comportamiento real de Optane (salen el 24 de abril), tenemos que observar esas conclusiones con sentido crítico. Casos de uso: si solo tienes un disco tradicional, buena idea (parece) Si uno se fija en los casos de uso propuestos por Intel (en la imagen) se ve cómo la propuesta de Optane está orientada sobre todo a equipos con un disco duro tradicional en los que esta unidad podría mejorar sensiblemente el comportamiento general del equipo gracias a esos rendimientos en lecturas y a su interfaz PCIe 3.0 x2 NVMe. El discurso, de hecho, es muy similar al que se ha realizado durante los últimos años con las unidades SSD. Si no tienes una unidad de este tipo en tu equipo, actualizarlo para instalar el sistema operativo en ella es una fantástica idea que te permitirá "rejuvenecerlo". Con Optane la idea es básicamente la misma, pero es como si Intel hubiera llegado tarde a la fiesta. Si ya tenemos SSDs, ¿para qué necesitamos Optane? Según Intel, se trata de una alternativa más barata que la de un SSD. De este modo, podrías combinar una unidad HDD tradicional de 1 TB con una unidad Optane de 32 GB y el coste sería inferior al de una unidad SSD de 1 TB e incluso que una de 500 GB. Es algo así como una evolución de las unidades de disco duro híbridas que se han hecho famosas en equipos de Apple con sus famosos Fusion Drive, una opción que podría ser curiosa en ciertos escenarios. El problema con ese planteamiento es que en realidad uno no puede "actualizar" sus equipos con Optane. Este tipo de módulos M.2 solo están disponibles para equipos con ciertos procesadores de séptima generación de Intel, y solo con algunos chipsets. No todos los fabricantes de placas base ofrecerán soluciones compatibles, lo que limita el alcance de la solución. De hecho aun en el caso de tener un equipo compatible, ¿para qué queremos Optane? Es muy poco probable que alguien que se compra un equipo con uno de los nuevos chipsets y procesadores de Intel instale como unidad principal un disco duro: las unidades SSD M.2 NVMe son una alternativa demasiado atractiva, y los precios no son tan elevados. Es cierto que si quieres ahorrar un poco de dinero puedes optar por combinar un disco duro tradicional con una de estas unidades Optane, pero ¿no prefieres tener una unidad SSD para todo? La solución que Intel nos propone con Optane abre nuevas posibilidades, desde luego, y eso siempre es bueno. 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