El sector de la IA sólo tiene 300.000 ingenieros cuando hacen falta millones, según Tencent

Robotica

El gigante tecnológico chino Tencent asegura que hacen falta millones de ingenieros de Inteligencia Artificial en todo el mundo. Ya hemos comentado alguna vez que muchos de los trabajos del futuro estarán relacionados con la IA, pero la empresa asiática nos recuerda con un nuevo informe que también es una profesión del presente.

Este informe llamado “2017 Global AI Talent White Paper” realizado por el Tencent Research Institute se calcula que en la actualidad hay apenas de alrededor de 300.000 investigadores y practicantes expertos en IA. Y estos resultan insuficientes teniendo en cuenta que el estudio estima que el mercado está demandando millones de ellos.

El informe sugiere que el problema, el gran cuello de botella al que se enfrenta el sector, está en la educación. Calcula que mientras 200.000 de esos 300.000 investigadores activos ya están empleado en diferentes industrias como la tecnológica y tras, cerca de 100.000 todavía están estudiando. Esto supone un retraso excesivo a la hora de terminar la educación pese al auge de cursos online y presenciales de IA y aprendizaje automático.

Este estudio también apunta hacia China, Japón, Reino Unido y Estados Unidos como los países más importantes del sector, aunque con mención especial para Israel y Canadá. En cuanto a habilidades específicas, Japón destaca por la robótica, Reino Unido por los aspectos legales y éticos, Canadá por su potente educación en el sector y Estados Unidos por el talento de sus empleados.

Una demanda que seguirá creciendo

Aunque ya llevan unos años acompañándonos en nuestro día a día con asistentes virtuales y tras aplicaciones, los sistemas de inteligencia artificial poco a poco cada vez van ganando más peso en nuestra sociedad. Esto inevitablemente aumenta la demanda de personal especializado para poder programar sus algoritmos, pero al tratarse de una profesión relativamente nueva no hay suficientes como para cubrir la demanda de un sector en crecimiento.

Lo lógico es pensar que la demanda de profesionales en IA seguirá creciendo en los próximos años según lo vayan haciendo las aplicaciones. Será interesante ver qué países son capaces de generar el mayor número de especialistas y qué empresas acaban llevándoselos para tratar de sacar ventaja a sus competidores.

Mientras, otras empresas ya se enfrentan a la falta de profesionales y a reducir el tiempo que a estos les cuesta entrenar los algoritmos utilizando otros algoritmos. Un ejemplo reciente lo tenemos en el anuncio de Google hace unos días. La empresa afirmó que había conseguido que una de sus IAs consiguiera "parir" otra inteligencia artificial mejor que las que entrenan los propios humanos.

Vía | The Verge
En Xataka | Los 21 nuevos tipos de trabajo que la tecnología creará en los próximos diez años, según un estudio

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El sector de la IA sólo tiene 300.000 ingenieros cuando hacen falta millones, según Tencent

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Probamos el taxi autónomo de Lyft en Las Vegas: el futuro ya está aquí

No fue glamuroso, tampoco fue surrealista. No pasé miedo, más bien al contrario. Fue un trayecto bastante tranquilo, sin sobresaltos y en medio de la lluvia y los atascos propios de una feria como el CES, a la que este año asistieron 160.000 personas. Mi primer viaje en un taxi autónomo no fue como me lo imaginaba, y eso es bueno. Ésta es mi experiencia con el taxi autónomo de Lyft desarrollado por Aptiv, que estuvo haciendo viajes gratuitos por Las Vegas para dar una imagen realista de lo que es capaz la conducción autónoma a día de hoy. Tu piloto (no humano) está en camino A partir de la primera jornada oficial del CES (el pasado martes), se habilitó en la aplicación de Lyft la posibilidad de solicitar un taxi autónomo. Cualquier persona podía hacerlo, pero debía situarse cerca de una zona concreta del Centro de Convenciones de Las Vegas y, además, cargarse de paciencia porque la disponibilidad era limitada a poco más de una decena de vehículos con la tecnología de Aptiv. Teniendo en cuenta la alta demanda de taxis esos días en la feria, los tiempos de espera eran muy largos. En mi caso fueron treinta minutos. Probablemente nadie esperaría un taxi durante media hora, ¿verdad? Yo lo hice, pero es que tenía muchas ganas de conocer a mi piloto, que tenía valoraciones de 5 estrellas y se autodescribía así: El viaje era gratuito y se podían elegir más de 20 destinos desde el Centro de Convenciones de Las Vegas, todas ellas preconfiguradas. Es decir, no podías indicarle que te llevara a ninguna otra localización que no estuviera almacenada en la aplicación. Por suerte, mi hotel casino estaba en la lista. ¿Esto es un coche autónomo? La primera impresión del coche autónomo es que no parece un coche autónomo desde fuera. Estamos acostumbrados a ver prototipos de esta guisa: Prototipo de coche autónomo de Uber y Ford Es inevitable sospechar ante esa extraña joroba, pero en el caso del Lyft, se trata de un BMW 540i equipado con 10 radares y 9 sensores LIDAR en el que no se aprecia nada fuera de lo común a simple vista. Han querido camuflar los sensores y el resultado, más allá del tuneo de pintura y llantas, es evidente: Prototipo de coche autónomo de Lyft y Aptiv Por dentro tampoco hay nada raro, salvo una tablet Samsung situada en el asiento de atrás, que sirve para indicarle a nuestro piloto autónomo que estamos listos para iniciar nuestro viaje: La seguridad es lo primero ¿Y conduce realmente solo el taxi? Sí, pero en el viaje nos acompañó un piloto de seguridad, que situaba sus manos cerca del volante y al que teníamos prohibido dirigirnos. Esto era así porque, en caso de incidente, él era el responsable legal y debía estar atento ante cualquier imprevisto. A su derecha, en el asiento del copiloto, se sentaba un ingeniero de Aptiv, que nos fue contando cómo funcionaba la tecnología en todo momento y al que sí podíamos hablar. Sobre si conduce solo o no el vehículo hay que hacer dos matices: Por ley, en Estados Unidos no puede ponerse en marcha ni aparcar un coche autónomo, así que nuestro piloto de seguridad fue el encargado de arrancar y de estacionar el vehículo. En cuanto salimos a carretera, pulsó el botón y el sistema lanzó un mensaje de audio: "conducción autónoma activa". A partir de ese momento, el coche sí conducía solo. El coche autónomo pide permiso para cambiar de carril. En nuestro caso, el piloto cambió manualmente de carril una vez para situarse a la derecha. Era paradójico ver cómo un piloto profesional estaba ahí de mero testigo mientras nos enseñaba la tecnología que puede acabar con su trabajo en el futuro El resto del tiempo el piloto posaba sus manos cerca del volante en modo alerta y sus pies estaban alejados de los pedales. Era paradójico ver cómo un piloto profesional estaba ahí de mero testigo mientras nos enseñaba la tecnología que puede acabar con su trabajo en el futuro. La paradoja: un piloto profesional es testigo de cómo conduce solo un coche autónomo. ¡Me abuuurro! Parafraseando a Homer Simpson, la mayor parte del tiempo que duró mi trayecto se podía resumir en un rotundo "Me abuuuurro". Es cierto que los dos primeros minutos noté cierta inquietud. Estaba lloviendo, había un tráfico denso, mucha gente cruzaba sin mirar. Pero al ver que la respuesta del vehículo era suave y con antelación ante los dos primeros cruces de vehículos y personas, me empecé a tranquilizar. El único punto más o menos reseñable y alejado de lo aburrido fue cuando un coche se cruzó de carril de repente y sin poner intermitente con antelación (lo hizo cuando ya estaba delante de nosotros). Quedaba a nuestra derecha y quería usar nuestro carril, el del centro, para adelantar. Las manos de nuestro piloto de seguridad se tensaron (las mías también), pero el coche autónomo respondió con una frenada progresiva no tan suave como las que habíamos visto hasta ahora. Fue una respuesta rápida y para nada abrupta, sobre todo si tenemos en cuenta las circunstancias y que fue en cuestión de segundos. Seguramente un humano habría frenado de manera más brusca. Si me hubieran tapado los ojos con una venda no habría sido capaz de decir si estaba conduciendo una persona o no Al bajarme del taxi autónomo la sensación con la que me quedé fue que, si me hubieran tapado los ojos con una venda, no habría sido capaz de decir si estaba conduciendo una persona o no. Y eso es bueno porque fue un trayecto sin sobresaltos, como el que uno espera en un desplazamiento en taxi normal. Todavía queda, pero la conducción autónoma está cerca y es totalmente real. De hecho, Aptiv pretende llevar a producción esta tecnología en 2019. Queda un año para eso. En Xataka | El MIT y la CMU creen tener la solución sobre a quién debe atropellar un coche autónomo en caso de duda También te recomendamos NIO ES8 es el SUV eléctrico hecho en china con batería intercambiable que costará la mitad que un Tesla Model X No hace falta coger el Transiberiano: los viajes en tren más chulos están en España Los primeros taxis autónomos de Lyft saldrán finalmente a las calles de Las Vegas durante el CES 2018 - La noticia Probamos el taxi autónomo de Lyft en Las Vegas: el futuro ya está aquí fue publicada originalmente en Xataka por Cesar Muela .